Roberto Cignoni / Flexión de la luz

Con; la vela, la vela y; el astro junto, ello; simplemente; y todo, aún; aquí, preaudible, lo; que ninguna; ninguna voz abre; o; desabre, pues; la vela, la; vela se; derrama hacia los restos- ¿hacia; cuándo, alumbrada de; humo, hacia; cuándo se; derrama;

la vela? – pues; el astro, el; astro se dirige a; los vivos, ardible, leva de; luz, – ¿desde; cuánto; cuánto se; dirige el; astro? – aquí, y; aquí, tu astro; que se; enciende mil; veces, mi vela, que; se apaga mil; veces, sin; para ti ni; para mí, hacia el dios, el; dios conmecerido – rosáceo;

hablante y; perfecto, allí, o; allí, con; el puro, puro; vencer de; cuánto, no; originaba el enigma; no dispensaba; lo súbito, otra; vez, en; lo alto, en; lo alto y; albino, no; iluminaba los no, cien; albas el surco; le encontró alimento, cien; albas lo; perdió, semilla; de nadie, de;

nuevo, nuevo germinada (vienes, en; aquello, claro, que; conduce, que; desborda, en; aquello, ninguna; línea te; registró en el Libro, ninguna; figura del sueño, a ellas; entonces, a; ellas debes darles; amparo, a; ellas con la ferviente; ceniza, el; floreciente, perdido; hueso, vienes y; partes y; vienes), allí; allí están;

los nombres, en; los pasadizos; cubiertos de; ortiga, están; nuestros nombres; esquistosos, pardos o; rojizos, álbeos; y; conmiserables (uno; los cargó en; sí, uno, sobre; sí los; urgió) cómo; cómo lo; intentaban, en; lo mineral, en lo; quebradizo y; ripioso, lo; aún encarnado por; tardía pluma, cómo, ninguno y;

ninguno, la; sombra que; sobre, sobre el; Libro donábamos: ella; no mentía, no; leía los labios; de dios, no; sabía con; la idea, éste; claro, mentía; creía, éste alentaba con; la idea, llamaba, llamábamos, ¿desde; quién, entrecreído; hacia; quién, llamábamos; llamaba? por; un fruto;

palpable, soñado; indemne en; la hoz de una; palabra, llamaron; llamaste, vino; la piedra, el; agua en la piedra; rociada; el; viento, el; viento vino; también; vinieron, ni un; símbolo, ningún; nombre, ni; una lágrima hablaron; en ellos, con; el musgo y; el ramaje y las livias; lunas neutras, entonces; claro, nos; oímos, ni;

aquí ni; allí, en; lo justo, lo; impropio, nos; oímos y; oímos, sin; vez, por; la ajena, más; franca flauta de; nieve, nos; oímos y; besamos, tanto; callaban nuestros; nombres, tanto vencían con; la piedra, allí; allí no había; opiniones; allí no; coreaba una fe; no; éramos, no; no sabíamos, así, tampoco; pudo, tampoco pudo el; uniforme: creído; sellado y; comulgado, escrito; escrito; aún desde;

aquí, desde, allí, con; la orden conquistante y; la orden; mendicante, el; uniforme que; en ti; consistía, que; en mí, encarnaba, enhebrado, otra; vez por; la palabra, la cual; deseaba, la cual; prometía; y aún, aún; consideraba, tanto; consideraba la; palabra, hacia; la versación y; la anunciación, tanto;

se arrojaba y; formulaba, y; extraía y re; formulaba, en; el cambio, en; el cambio, claro; fulgía aún el; uniforme en; el cambio sedimentaba; todavía un; nosotros, El; por siempre; hablaba en; nosotros, El, desde; nosotros, venía; venía por; nosotros; arrasaba, nivelaba y; campeaba, con, los órganos y; los días, con; los días y –medidos; auscultados o; curados; guardados o; venía en;

el siempre, por; ti, por; mí, venía, crecía hasta; hasta, crecía hasta; crecernos, El; se liberaba a; través de ti, a; través de mí se; liberaba y; propagaba, aquí, con; el uniforme, con; la palabra, aquí; tú en; el espartillar junto; a la orilla, en; ti volvías, sobre; la tierra y; la flor en; barbecho, yo; aquí por; mí volvía, El; claro, nos;

regresaba; regresaba a; nosotros, hacia; ti de; mí, hacia; mí de; ti, de; los dos hacia; los dos, con; mi-El en; tu-El en; la palabra, se; volvía nos; volvía, no; nos perdimos a; El, no; nos abrazamos con; lo impropio lo; justo, desde; la orilla hacia; ningún allí, en; la tierra por; ningún aquí, no; nos vencimos sobre; El mientras;

cantamos y; leemos, y rodamos; rodamos las nuevas; generaciones, con; lo que arraiga para; El, con; lo que cambia para; nosotros, mientras; oramos y; progresamos, y servimos; servimos las flamantes; concepciones, aquí en; el deseo de; allí; allí en; la deuda de; aquí, sin; lo justo, lo; insalvable, sin; lo sin –

 

 

 

En
torno al vino
con las migajas de
la muerte:

labios, una
copa rezumba, estamos,
estamos en casa, los coros
solicitan, quieren
brillar:

una
rima en el mundo, como
si ellos fueran
nosotros, como si
nosotros fuéramos.

Mantis, una
vez más, con espacio, para
los, entre voces,
leídos al tiempo.

Algo
queda afuera, fulgente
y extraño al juego, algo
que empuja, contra el salmo de
horas, aun
en lo impropio,
dentro.

 

 

 

EN HOJAS DE SIBILA

Una lengua
que pueda susurrar por las perdidas
cabezas del flujo
por un rato en la tradición
de los cansados crepúsculos

y otra vez perturbada entre los gritos de caza
besar hondamente la cita
de mineral destino, donde al madurar
la palabra ilegible
suceda al hombre.

De chimeneas y túneles
a la suntuosa bandeja de estrellas
riman las voces
con su sudario, coristas
cabalgando una fuga desde vanidades

que el olvido flirtea
y ninguna ilusión
devuelve con insidia el venal
decoro.

“Dejémonos,
a través del mensaje de arena
en todos los nortes sin
gloriante ruta, aun
abrumados de nadie en el fantasma

indemne a las horas, yendo
del fraterno océano al abisal
poema, un nuevo pacto
sembrado de gracia mortal”.

Si, al creer
la impaciente arcilla de los hermanos
se dispersa
entre las corales salvaciones y los rondeles
de fe, partículas

cogidas como céntimos por el dios
que dobla su pena
mientras alza junto a los muertos
lo loado
en gramática soledad.

 

 

 

Toque de queda:
lo que se vuelve elocuente
conduce una calma flauta
a lo largo del orgullo.

Más fecundante ondeará
la música
más desprendida
en nuestro retiro. A

un servir
con el que asciende la
salva canción:

no
se devuelva.

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