EL PROTAGONISTA DE UNA PELÍCULA DE BUSTER KEATON. ENTREVISTA A FRANK BÁEZ.


Jorge Posada: Para mí la lectura de Postales (Liliputienses, España, 2012) representa una frontera, al terminar el libro mi relación con la escritura y la lectura cambió. ¿Qué significa y significó para ti su composición? ¿Cuánto tiempo de creación, de reescritura y corrección te supuso?
Frank Báez: Te agradezco mucho lo que dices. Para mí es un honor que esos poemas te hayan hecho repensar algunas cosas. No hay nada más  grande  que cuando uno termina de leer un poema, y uno empieza a ver las cosas distintas, pero sobre todo cuando  esos poemas te estimulan a  sentarte a escribir más poesía. Creo que el poder de la poesía subyace en abrir nuevas posibilidades y dar esa permisividad para  hacer lo que pensabas que estaba  prohibido. En ese sentido, es como si la poesía se metiera dentro de ti y reprograma todo tu código genético.
Mira, como te debes imaginar, Postales no es de esos libros que uno se sienta a escribir tras una experiencia o con una idea preconcebida. A mí esos poemas me costaron tiempo y esfuerzo y sudor como me imagino que le cuesta a todos los escritores y artistas. También a esos poemas los influenciaron toda  esa poesía  que estaba leyendo: los poemas que publicaba en la revista Ping Pong, los poemarios de poetas conocidos y desconocidos que compraba en librerías nacionales y del extranjero y los poemas que traducía con la intención de apropiarme de ellos. Pues esos poemas transformaron cómo veía el mundo y me hicieron notar que era lo que tenía que trabajar y cuáles eran mis nuevas posibilidades poéticas. Así como dices se trató de una frontera a la que fui llegando y que atravesé sin volver la vista atrás y murmurando ese verso de “¡hasta el fondo de lo desconocido, para encontrar lo nuevo!” con que terminan Las flores del mal.
JP: ¿Cómo trabajaste la estructura de Postales?  Las dos primeras partes comienzan con una especie de autorretratos. Antes de la tercera parte  aparecen estos versos de Pessoa No soy nada. / Nunca seré nada. / No puedo querer ser nada. ¿Esta negación fue necesaria para lograr describir las situaciones y los personajes de la última parte?
FB: No puedo sentarme a escribir un libro de esos conceptuales en que uno tiene todas las ideas preconcebidas. He intentado y me he aburrido.  El libro surge cuando a medida que voy trabajando los poemas me pongo a pensar en estructuras diferentes a los anteriores. Yo me imagino que cuando uno piensa eso es que quiere desarrollar un libro, es decir, una especie de partitura con sus crescendos y sus diminuendos, organizados de una manera tal que el lector  pueda leer el libro de corrido. En cuanto a Postales, creo que la estructura tiene mucho de la de Testamento de  Arkansas de Derek Walcott que está dividido en poemas sobre la isla de Santa Lucia y en poemas sobre otras partes del mundo. En Postales está esa relación, pero creo que a diferencia de Walcott lo que yo trabajo es la manera en que el exterior  altera el interior, es decir, de qué manera los otros países, sobre todo los Estados Unidos que es el más poderoso e influyente, altera, deforma y transforma a la República Dominicana y de esa misma manera, como la gente a mi alrededor termina alterándome a mí como sujeto o como poeta. Es una relación que va de lo micro a lo macro y que tiene múltiples referencias en los poemas. Pero creo que me estoy yendo por otro lado y volviendo a tu pregunta, creo que  también  los poemas fueron creciendo a partir de cada edición que iba saliendo. En la primera edición sólo hay dos  partes. Lo que implica que las siguientes, que ya contaban con la tercera parte, fueron  creciendo y aumentando.  A cada edición que se publicaba yo le iba añadiendo nuevos poemas,  pero no sólo agregaba poemas, sino que corregía los anteriores y hasta descartaba uno que otro.  


Postales

1

A tía Milagros que la enterraron en una tumba ajena del cementerio Cristo Redentor y que al día siguiente la desenterraron para sepultarla en el nicho que le correspondía

2

Al papá de Omar que caminó hacia San Cristóbal y se pegó un balazo antes de llegar

3

A Gorki que se rasuró la cabeza, fracasó como sanki panki y terminó de bombero nocturno en la bomba Texaco del diez y medio














JP: ¿Dónde te encuentras más en el antipoeta o en el poeta apaleado? ¿Existe un diálogo con aquellos textos de Gelman que tratan directamente el asunto: “Sobre la poesía” y “Confianzas”.
FB: Mira, Platón tenía razón. No hay lugar para el poeta en la República. Quizá el lugar que tenga es del tamaño de la buhardilla de Emily Dickinson. Por más que quieran buscarle espacios en la academia, en puestos del gobierno, en  bandas de rock o en recitales de señora. Por más que quieran repetir que el poeta es necesario en la sociedad y que cumple la función de chamán o lo que sea.  Inmediatamente cumple una función un vivo se la va a arrebatar y a quedarse con ella.  En ese sentido pienso al poeta como  ese personaje que al no pertenecer se la pasa haciendo el papelón y cosas absurdas como si fuese el protagonista de una película de Buster Keaton. La verdad es que yo uso al poeta como Chaplin y Buster Keaton usaban sus protagonistas para hacer reír  y llorar con sus desgracias.     
JP: ¿Planeaste Postales como un volumen que incluyera la crónica y la novela?
FB: Nunca. Pero por el libro me invitaron a varios países donde leí los poemas. Desde la primera vez que viajé en esa coyuntura empecé a escribir crónicas sobre mis experiencias. Entonces tengo una trilogía que se llama La trilogía de los festivales que pueden leerse como reverso del libro.  
JP: Te imagino escribiendo en un hotel, mirando a las personas en la calle, espiando los ruidos de los botones y el personal de servicio. ¿Cómo es tu proceso de escritura? ¿Hay una especial atención a la observación o los personajes de tus libros surgen de una mixtura entre la experiencia, los recuerdos y la ficción?
FB: Mi querido Jorge, todo eso forma parte del proceso. En cuanto al hotel, hace unas semanas me invitaron por cinco días a la habitación del escritor del hotel Carlton en Miami, pero te confieso que no pude escribir una oración. Yo pienso que uno siempre está escribiendo. Yo tengo varios trucos. Por ejemplo, escribo en muchos cuadernos y en libretas. Cuando pasa un  tiempo encuentro uno y me sorprendo con lo que está escrito y esto me lleva a componer algún poema.   


4

A Rondón que lo dejó su mujer y se deprimió tanto que tuvo que hacerse otro hoyo en la correa para que los pantalones no se le cayeran

5

A Víctor que viajó de Santiago de Cuba a Santo Domingo como seminarista y terminó en el Darío Contreras de enfermero, tomando luego un avión rumbo a México D.F. y del D.F. un bus a Ciudad Juárez desde donde caminó hasta los Estados Unidos y se declaró refugiado Político

6

A Henry que le dispararon a quemarropa en un callejón de Boston bajo la nieve que caía














JP: ¿Postales  es un libro que se escribiste en el camino? ¿Es un diario? ¿El registro de un cambio? ¿Un inventario de migrantes? ¿El testimonio de una especie de Álvaro de Campos esquizofrénico viviendo en un panóptico que le permite vigilarse a sí mismo y a los otros?
FB: Ojalá pudiera ser todo eso. Yo supongo que es un poemario que aún me sigue divirtiendo. 
JP: ¿Europa del Este y Latinoamérica poseen destinos paralelos? ¿Qué relaciones históricas y culturales existen? ¿Crees posible la unión de los gitanos y kafkianos del tercer mundo? ¿Por qué tu interés por esta zona geográfica?
FB: La verdad no sé cómo contestar esto. Lo de Kafkanismo fue la impresión que me dio Praga cuando fui y la manera en que en esa ciudad han mercantilizado la figura de Kafka.  
JP: ¿Qué tanto de tu identidad y de tu poesía se ponen en riesgo en “La Marilyn Monroe de Santo Domingo”? 

FB: A ver,  “La Marilyn Monroe de Santo Domingo” es un poema que escribí a principios del milenio y que era una respuesta a algunos textos sobre la metapoesía y la intertextualidad que había escrito en esa época.  Yo estaba interesado en mezclar la figura del poeta con la  nación dominicana de una manera  simbólica, pero  no quería que fuera aburrido ni pretencioso, como toda esa poesía que parecen manifiestos o  que a veces son tan herméticas  que resultan imposibles de leer.    
La inspiración del poema fue  casual. Una noche estaba viendo un recital de poesía en la Zona Colonial y subió a leer alguien  con tacones y un vestidito rosado salmón   y mucho maquillaje que parecía travesti.  Entonces comprendí que  esas  relaciones de la dominicanidad con la poesía, de la globalización  y  de la migración  que  me estaba martillando la cabeza en esos días tenía que  ser contado  a través de la voz de un travesti para que tuviera sentido.  Caminando por la ciudad  una vez me topé con la poeta que yo suponía que era un  travesti, pero era una mujer normal que se vestía de manera  estrafalaria  y que  usaba mucho maquillaje. 



7

A Pedro Antonio que se introdujo en la jaula de los leones del zoológico gritando “Dios me salvará, si existe”, pero un león lo derribó y le cortó la arteria carótida

8

A Clara que fue Miss Barahona y que deambula sin corona por Patterson entre mendigos, craqueros y tanques de basura en llamas

9

A Wilson Moya que tenía un cuerno en Higüey, que un día fue de madrugada a visitarla y cerca del Cruce de Pavón se durmió manejando y se lo llevó una patana

10

Al Intelectual de la Bachata que después de un concierto en Haina intentó ahorcarse con las cuerdas de su guitarra.














JP: “A los 20 uno escribe poesía como si fuera un reactor nuclear. /A los 30 uno escribe como si fuera el operario del reactor nuclear”. ¿Cómo llevas la madurez? ¿Cómo es escribir estando cerca de los 40? ¿Tus temores se cumplieron, te estás quedando calvo, esperas el amanecer en una cama extraña con ojos rojos y calzoncillos ajenos?
FB: Antes que nada, mi querido Jorge, aún me faltan varios años para llegar a los cuarenta. La madurez no la he sentido.  Cuando tenía veintidós pensaba que para esta edad ya tendría terminado todo lo que me había propuesto y que además tendría ocho hijos, un yate y estaría retirado. Pero  nada de eso ha pasado. En cuanto a lo de quedarse calvo, yo he escrito varios poemas  que han servido como conjuro para  impedir la llegada de la calvicie. Gracias a esos poemas y a César, mi barbero, hoy en día luzco un pelo que no tiene nada que envidiarle a cualquier muchacho de dieciocho o veintitrés años.
JP:¿Quiénes pertenecen a tu familia literaria?
FB: Todos los escritores que conozco y he leído pertenecen a mi familia. Algunos los adoro. Otros los odio. Algunos me son indiferentes. Otros son imprescindibles. Una poeta que descubrí recientemente es Sandra Simonds. Otro es Julio Balcázar Centeno. Otro Dave Lansberger. Otra Natalia Romero.   La familia siempre va en aumento.      
JP: ¿Desde cuándo traduces? ¿Esta actividad cuánto influye en tu propio trabajo?
FB: Claro, a mí me interesa mucho la  traducción porque en literatura es sin duda una de las mejores formas de apropiación. Creo que con la traducción yo tomo estructuras, contenidos y expresiones que exporto a mi contexto donde son alteradas  y cambiadas de acuerdo al interés y la necesidad.  Como si fuera una fábrica automotriz, yo tomo esos textos de otra lengua y los ensamblo a  mi manera.    
JP: ¿Qué es “El Hombrecito” y cómo surgió? ¿Cuál es tu relación con Homero Pumarol?
FB: “El Hombrecito” (www.elhombrecito.com) es una especie de colectivo que  en un principio giraba en torno a la poesía mía y de Homero Pumarol pero que ahora se ha transformado en otra cosa. Surgió como una posibilidad de acceder a un público que estaba ajeno a la poesía y que no compraba poemarios o que no iba a recitales. Ahora ya es un colectivo que aborda con la misma seriedad la música, la poesía y las  artes visuales,  así como  la integración de estas. Homero Pumarol es un poeta dominicano que yo admiro mucho y es un gran pana. Súper buena onda. Por ejemplo, hace unos meses les dijo a sus padres que visitaron Argentina que me trajeran un libro de Fabián Casas. Los llamaba a cada rato preguntando si lo habían conseguido. Fue una  aventura para ellos conseguirlo debido a que no aparecía en las provincias de la  Patagonia o en Mendoza que fueron los sitios que primero visitaron. Por supuesto, ya en Buenos Aires dieron con él en una librería de Corrientes. Cuando lo abrieron y empezaron a leer los poemas el papá le dijo a la mamá, “pero mira, escribe como Homero”.    
JP: Hace poco apareció una traducción al inglés de tu obra, Last Night I Dreamt I Was a DJ ¿Trabajaste de cerca con los traductores?  
FB: Last Night I Dreamt I Was a DJ / Anoche soñé que era un DJ  es una antología de mi poesía  traducida al inglés y que contiene varios poemas  inéditos. Tuve la suerte de tener dos traductores: Hoyt Rogers y Scott Cunningham. Ambos son excelentes poetas y traductores. Hoyt Rogers es uno de los mejores traductores norteamericanos, y esto no lo digo yo, sino sus traducciones de Bonnefoy, de Borges y de otros escritores, que son las más referidas en los Estados Unidos.  Desde hace tiempo vive en la República Dominicana donde lo conocí años atrás. Gracias a él mi poesía ha sido  publicada en los Estados Unidos y en Inglaterra. Scott es el director de Jai Alai Books que es la editora que publicó mi libro. Trabajé con ambos, pero sobre todo con Scott,  que a diferencia de Hoyt que conoce bien la República Dominicana, tuve que explicarle y contextualizar los giros populares y los slangs que aparecen en el libro. Pero bueno, estoy muy satisfecho con su trabajo, con el diseño del libro y con la posibilidad y la apertura que las traducciones le dan a mi poesía. 


Frank Báez. República Dominicana, 1978.
Esta entrevista apareció en la Revista Psicopompos.

Ilustraciones de Dima Rebus.







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